El sospechoso había amenazado a vecinos, mostrado un arma y enfrentado un proceso de desalojo.
Un tiroteo registrado el miércoles en un edificio de apartamentos de Minneapolis, Minnesota, dejó tres personas muertas y otras seis heridas, incluido el propio atacante, quien murió durante un intercambio de disparos con agentes policiales.
El atacante fue identificado como Carlton Neal Johnson II, de 35 años, residente del edificio Shoreline Plaza. De acuerdo con documentos judiciales y testimonios citados por medios locales, Johnson tenía antecedentes de comportamiento amenazante dentro del inmueble y se encontraba en un proceso de desalojo.
Había amenazado a otros residentes
Según los registros y testimonios recogidos después del ataque, Johnson había protagonizado varios incidentes antes del tiroteo. En junio, incluso habría mostrado una pistola dentro del edificio durante un altercado. La Policía investigó el caso, pero la Fiscalía del condado de Hennepin decidió no presentar cargos al considerar que no existían pruebas suficientes para demostrar un delito más allá de toda duda razonable.
Además, residentes señalaron que el hombre tenía un comportamiento agresivo y que había advertido a vecinos que tenía intención de disparar. Al menos una mujer que tuvo un hijo con Johnson había solicitado una orden de restricción en su contra.
¿Cómo ocurrió el ataque?
El tiroteo comenzó alrededor de las 16:30 del miércoles, durante un intercambio relacionado con la custodia de un menor entre Johnson y una mujer con quien había mantenido una relación.
Según las autoridades, Johnson disparó contra la mujer en una pierna antes de ingresar al edificio. Posteriormente hirió a dos trabajadores y subió hasta el noveno piso, donde disparó contra dos residentes, identificados como Muse Abdi Afrah, de 61 años, y Dale Henry Spry, de 63.
Los agentes que acudieron al lugar se enfrentaron al atacante, quien murió durante el intercambio de disparos. Dos policías resultaron heridos por impactos de bala y un tercer agente sufrió heridas leves. Los tres se encuentran fuera de peligro, según la información difundida.
Un historial que vuelve a generar cuestionamientos
El caso ha puesto nuevamente bajo la lupa la respuesta de las autoridades ante señales previas de violencia. Johnson había sido investigado por la exhibición de un arma y enfrentaba un proceso de desalojo, mientras que vecinos habían reportado amenazas y comportamientos preocupantes.
Las autoridades, sin embargo, señalaron que en la investigación de junio no se encontraron elementos suficientes para presentar cargos y que Johnson contaba con un permiso legal para portar el arma.
El tiroteo reavivó así el debate sobre cómo deben actuar las autoridades ante amenazas de violencia, violencia doméstica y acceso legal a armas de fuego cuando existen antecedentes que podrían advertir de un riesgo mayor.
