
La polémica por la final del Mundial 2026 entre Argentina y España podría trasladarse de las canchas a los tribunales. Según reveló el periodista argentino Eduardo Feinmann en Radio Mitre, entre tres y cuatro importantes estudios jurídicos de Estados Unidos analizan la posibilidad de presentar una demanda colectiva (class action) contra la FIFA, bajo el argumento de que miles de espectadores habrían sido perjudicados por las circunstancias que rodearon el encuentro disputado en el MetLife Stadium de Nueva Jersey.
Aunque hasta el momento no existe ninguna acción judicial presentada ni la FIFA ha emitido una posición oficial sobre estas versiones, la posibilidad ha reabierto el debate sobre los límites de la responsabilidad de los organizadores deportivos frente a los consumidores que adquieren entradas para eventos de alto impacto económico.
¿En qué basaría el reclamo una eventual demanda?
Durante su programa, Feinmann aseguró que los despachos de abogados estudian una estrategia basada en la legislación estadounidense sobre protección al consumidor y acciones colectivas.
“Entre tres y cuatro estudios de abogados en los Estados Unidos están pensando un juicio contra la FIFA por el partido final de Argentina y España”, afirmó Eduardo Feinmann.
Según el periodista, uno de los principales elementos que se analizaría sería el video viral grabado en el túnel previo al partido, donde Lionel Messi reúne al plantel argentino antes de salir al campo de juego y pronuncia una breve arenga. Para los abogados —siempre de acuerdo con la versión expuesta por Feinmann— ese registro audiovisual podría convertirse en una pieza dentro de una hipótesis que intentaría demostrar que ocurrieron hechos irregulares antes del inicio del encuentro.
Hasta ahora, no existe evidencia pública que confirme que dicho video tenga valor probatorio ni que las autoridades judiciales estadounidenses hayan iniciado una investigación relacionada con ese material.
El modelo de las “class actions” en Estados Unidos
El eventual proceso tendría como base una demanda colectiva, una figura ampliamente utilizada en Estados Unidos para agrupar a numerosos afectados que alegan haber sufrido un mismo perjuicio económico.
Este mecanismo ha sido empleado históricamente contra grandes corporaciones en sectores como tecnología, transporte, salud, banca y entretenimiento. Para que prospere, los demandantes deben demostrar que existe un daño común atribuible a la conducta del demandado y que los integrantes del grupo comparten circunstancias similares.
Expertos en litigios internacionales señalan que, incluso cuando una demanda colectiva es admitida, ello no implica que los demandantes obtengan una indemnización, ya que el proceso requiere demostrar responsabilidad jurídica y una relación directa entre los hechos denunciados y el perjuicio económico sufrido.
El argumento económico detrás del caso
Feinmann sostuvo que los abogados estadounidenses considerarían que miles de aficionados podrían alegar haber sido perjudicados tras invertir importantes sumas para asistir a la final.
“Hubo 80.000 personas en el estadio que fueron defraudadas, que en promedio deben haber pagado no más de 8.000 dólares cada uno de entradas.”
Según explicó, bastaría con que alrededor de 5.000 asistentes decidieran adherirse a la petición para intentar presentar formalmente el caso ante la justicia estadounidense, siempre que un juez considere que existen fundamentos suficientes para admitir la demanda.
No obstante, especialistas en derecho deportivo recuerdan que la decepción por el resultado de un evento o las expectativas frustradas de los espectadores, por sí solas, difícilmente constituyen una base jurídica suficiente para responsabilizar a una organización deportiva. En este tipo de procesos suele ser necesario acreditar fraude, incumplimiento contractual o conductas que hayan afectado directamente los derechos del consumidor.
La FIFA guarda silencio mientras continúa la especulación
Hasta la fecha, la FIFA no ha respondido públicamente a las afirmaciones realizadas por Feinmann y tampoco se conoce que alguno de los estudios jurídicos mencionados haya confirmado oficialmente su participación en una eventual demanda.
“El concepto que tienen estos estudios jurídicos… es que algo injusto ocurrió”, resumió Feinmann al explicar la hipótesis que, según él, se encuentra bajo análisis.
Por ahora, el caso permanece en una etapa preliminar y se basa exclusivamente en versiones periodísticas. Sin una presentación judicial formal ni documentación pública que respalde el proceso, la posibilidad de una demanda contra la FIFA continúa siendo una hipótesis que mantiene abierta la discusión sobre la responsabilidad legal en los grandes eventos deportivos y el creciente uso de acciones colectivas en Estados Unidos para reclamar supuestos daños económicos.
