Tras semanas de severa asfixia comercial que dispararon los costos debido a los bloqueos de carreteras, las principales canastas familiares de la Sede de Gobierno registran un respiro. Intendencias redoblan controles en los mercados populares para evitar el agio.

LA PAZ — Una excelente noticia para la economía de los hogares paceños. Luego de atravesar semanas de altísima incertidumbre y verse obligados a pagar precios exorbitantes debido al desabastecimiento, las amas de casa y consumidores de la ciudad de La Paz reportaron un alivio significativo en sus bolsillos al registrarse una drástica reducción en el precio de la carne de pollo, el cual descendió hasta situarse entre los 13 y 13,90 bolivianos por kilogramo en los principales centros de abasto de la urbe.
El descenso en la cotización de este producto —vital en la dieta básica de la población— coincide con la progresiva normalización de los despachos de las empresas avícolas desde el oriente del país y los valles cochabambinos, restableciendo los flujos de carga que se mantuvieron paralizados por más de 50 días a raíz de las extremas medidas de presión en las carreteras.
Fin al puente aéreo y retorno al abastecimiento regular
Apenas unas semanas atrás, durante el momento más crítico de los conflictos viales en mayo y junio de 2026, la escasez generalizada empujó el precio del kilo de pollo por encima de los 30 bolivianos en los mercados populares. El escenario obligó incluso al Gobierno Autónomo Municipal de La Paz y al Ejecutivo nacional a activar puentes aéreos de emergencia, utilizando aviones de la Fuerza Aérea Boliviana (FAB) para internar el alimento desde Santa Cruz y venderlo de forma racionada a un precio de contingencia de 28 bolivianos.
Con la liberación total de las carreteras troncales y la llegada masiva de camiones de gran tonelaje a las terminales de carga paceñas, el panorama ha cambiado radicalmente en los mercados Rodríguez, Sopocachi, Villa Fátima y la zona de la Garita de Lima:
- Saturación del mercado: Las distribuidoras mayoristas reportaron el ingreso de una importante cantidad de producto (pollo de “cinta blanca” y “cinta negra”), lo que generó una sobreoferta estacional que empujó los precios a la baja.
- Precios exhibidos: En los friales y puestos de venta callejeros, los letreros ya muestran con claridad precios que oscilan entre Bs 13,00 y Bs 13,90 por kilo, un desplome del más del 50% en comparación con los picos más altos de la crisis de abastecimiento.
- Efecto cadena: Las comerciantes minoristas confirmaron que la baja también empezó a arrastrar levemente los precios de otros productos de la canasta familiar, como ciertos cortes de carne de cerdo y menudencias, permitiendo una mayor rotación de mercadería.
Controles de la Intendencia Municipal para frenar la especulación
A pesar del alivio generalizado, las autoridades ediles se mantienen en estado de apronte para evitar distorsiones o cobros irregulares a los consumidores. La Intendencia Municipal, en coordinación con el Viceministerio de Defensa de los Derechos del Usuario y Consumidor, desplegó brigadas de control sorpresivo en los mercados del eje central y la zona norte.
“El abastecimiento está plenamente garantizado y el precio de gancho al por mayor ha bajado significativamente. Por lo tanto, no existe ninguna justificación técnica para que las caseritas vendan el kilo por encima de los 14 bolivianos. Estamos controlando la calibración de las balanzas para asegurar el ‘peso justo’ y sancionando a aquellos comercios que intenten acaparar el producto”, enfatizaron los inspectores municipales durante los operativos de fiscalización.
Los transportistas y distribuidores locales expresaron que, si bien la disponibilidad del ave es óptima, la consolidación de estos precios bajos a mediano plazo dependerá también de la agilidad en el suministro de diésel en las estaciones de servicio reguladas por la ANH, garantizando que los camiones refrigerados mantengan sus itinerarios sin sufrir nuevos cuellos de botella logísticos. Por lo pronto, las mesas paceñas recuperan uno de sus ingredientes primordiales, devolviendo la tranquilidad a la economía doméstica en el arranque de julio.
