
El Comando Sur de Estados Unidos puso en marcha el Grupo de Trabajo Conjunto del Hemisferio Occidental, una nueva estructura militar multinacional que reúne a 18 países de América para coordinar operaciones contra organizaciones criminales transnacionales. La iniciativa reemplaza a la Operación Lanza del Sur y amplía el alcance de la cooperación regional en materia de seguridad.
La estrategia de seguridad hemisférica de Estados Unidos dio un nuevo paso con la creación del Grupo de Trabajo Conjunto del Hemisferio Occidental (Joint Task Force–Western Hemisphere), una fuerza multinacional impulsada por el Comando Sur de Estados Unidos (Southcom) que integrará a 18 países del continente, entre ellos Bolivia, con el objetivo de reforzar la coordinación frente al narcotráfico, el crimen organizado transnacional y otras amenazas consideradas prioritarias para la estabilidad regional.
El anuncio fue realizado por el general Francis Donovan, comandante del Comando Sur, quien definió la nueva estructura como el principal instrumento operativo para ejecutar misiones conjuntas en el continente. Según explicó, el grupo concentrará capacidades de inteligencia, vigilancia, planificación y coordinación multinacional para incrementar la presión sobre las redes criminales que operan en América.
“Esta sede reúne capacidades militares y alianzas de confianza para ejercer una presión sostenida sobre las organizaciones criminales en todo el hemisferio”, afirmó el general Francis Donovan.
Una nueva etapa tras la Operación Lanza del Sur
La conformación del grupo representa la evolución de la denominada Operación Lanza del Sur, lanzada en septiembre de 2025 durante la administración del presidente estadounidense Donald Trump.
Ese operativo estuvo orientado principalmente a interceptar embarcaciones vinculadas al narcotráfico en el Caribe y el Pacífico, mediante acciones militares que generaron un amplio debate internacional por el uso de la fuerza en operaciones antidrogas.
De acuerdo con datos recopilados por la organización Washington Office on Latin America (WOLA), la operación dejó hasta ahora más de 60 embarcaciones atacadas y 221 personas fallecidas, cifras que han sido utilizadas por organismos de derechos humanos para cuestionar la proporcionalidad de las acciones militares desarrolladas en la región.
La nueva fuerza conjunta mantiene el enfoque contra las organizaciones criminales, aunque incorpora una estructura permanente de coordinación entre los países participantes y amplía su capacidad para responder también a emergencias humanitarias y desastres naturales, según el Comando Sur.
“El Grupo de Trabajo Conjunto será el brazo ejecutor del Comando Sur para enfrentar las amenazas en todo el hemisferio.”
Bolivia se incorpora a una coalición de 18 países
Bolivia forma parte de los países que integran la Coalición Contra los Cárteles de las Américas, iniciativa presentada oficialmente en marzo de 2026 durante la conferencia Escudo de las Américas, celebrada en Miami.
Inicialmente, la alianza reunió a Argentina, Bolivia, Costa Rica, República Dominicana, Ecuador, El Salvador, Guyana, Honduras, Panamá, Paraguay y Trinidad y Tobago. Posteriormente se incorporaron Bahamas, Belice, Chile, Guatemala, Jamaica y Perú, ampliando el alcance geográfico del mecanismo.
Según el Comando Sur, la participación de estos países permitirá compartir información estratégica, fortalecer operaciones coordinadas y mejorar la respuesta frente a organizaciones criminales que operan más allá de las fronteras nacionales.
Inteligencia, vigilancia y coordinación multinacional
La nueva estructura tendrá como responsable operativo al general Kevin Jarrard, quien anteriormente encabezó la coordinación del Departamento de Estado estadounidense durante la respuesta a los terremotos registrados en Venezuela.
El Grupo de Trabajo concentrará funciones de:
- Inteligencia y análisis estratégico.
- Vigilancia y reconocimiento regional.
- Planificación operacional conjunta.
- Coordinación multinacional entre fuerzas de seguridad.
- Apoyo en crisis humanitarias y desastres.
Para Washington, la creciente capacidad de los grupos criminales para operar en distintos países exige respuestas regionales coordinadas, especialmente frente al tráfico de drogas, armas, personas y recursos financieros ilícitos.
Una estrategia que también genera debate
Aunque Estados Unidos presenta esta iniciativa como un mecanismo para fortalecer la seguridad continental, expertos en relaciones internacionales advierten que la ampliación del papel militar estadounidense en América Latina continúa siendo un tema sensible.
Organizaciones dedicadas al análisis de políticas públicas y derechos humanos han señalado que este tipo de estrategias debe mantener mecanismos claros de supervisión, transparencia y respeto al derecho internacional, especialmente cuando involucran operaciones de carácter militar fuera del territorio estadounidense.
Al mismo tiempo, analistas consideran que la consolidación de una fuerza multinacional refleja la creciente preocupación por el alcance transnacional del crimen organizado, que en los últimos años ha diversificado sus actividades hacia delitos como el tráfico de migrantes, la minería ilegal, el lavado de activos y el contrabando.
Una alianza que redefine la cooperación regional
La creación del Grupo de Trabajo Conjunto del Hemisferio Occidental marca una nueva fase en la política de seguridad impulsada por Estados Unidos para América Latina. Más allá del componente militar, la iniciativa busca consolidar una red permanente de cooperación entre gobiernos frente a amenazas compartidas que trascienden las fronteras nacionales.
Su evolución y los resultados que logre en los próximos meses serán determinantes para evaluar si este nuevo modelo de coordinación regional consigue fortalecer la lucha contra el crimen organizado sin profundizar las controversias que ya despertaron las operaciones militares desarrolladas en años recientes.
