Un reconocido artista mexicoamericano acusa al máximo organismo del fútbol de vulnerar la ley de derechos de autor y destruir patrimonio cultural al cubrir su obra emblemática de cara a la promoción del Mundial 2026.

HOUSTON — El gigante del fútbol mundial se enfrenta a un complejo y multimillonario blindaje legal en territorio norteamericano. La FIFA ha sido formalmente demandada por una suma de 25 millones de dólares en el estado de Texas, bajo la acusación de haber tapado deliberadamente un mural artístico de gran valor comunitario que llevaba 27 años decorando el paisaje urbano de la región.
La acción judicial fue interpuesta por los representantes legales del autor de la obra, un destacado muralista de la comunidad mexicoamericana, quien alega que el organismo deportivo violó de forma flagrante las leyes federales de propiedad intelectual y los derechos de protección de artistas al censurar su trabajo para colocar publicidad y elementos corporativos relacionados con la Copa del Mundo 2026.
La Ley VARA y el corazón del conflicto legal
El eje de la demanda civil se fundamenta en la Ley de Derechos de Artistas Visuales (VARA, por sus siglas en inglés), una estricta normativa federal de los Estados Unidos promulgada en 1990. Esta legislación otorga a los creadores de obras de arte visuales de “reconocida valía” el derecho moral de prevenir cualquier modificación, mutilación o destrucción intencional de su trabajo, independientemente de quién sea el dueño del edificio o la pared física donde se encuentre plasmado.
El mural afectado, que retrataba la rica herencia cultural, el esfuerzo migrante y la identidad de los vecindarios locales de Texas desde finales de la década de los 90, fue cubierto en su totalidad con pintura o estructuras publicitarias masivas por órdenes logísticas de la organización mundial del torneo, omitiendo los canales obligatorios de consulta y notificación previa al artista:
- Falta de consentimiento: La demanda alega que ni la FIFA ni los comités organizadores locales se pusieron en contacto con el creador para negociar una reubicación temporal o la preservación digital de la pintura.
- Daño irreparable: Al ser cubierto con materiales de alta adherencia, los peritos artísticos estiman que la obra original ha sufrido un deterioro químico irreversible, destruyendo casi tres décadas de patrimonio cultural comunitario.
- Uso comercial no autorizado: El entorno del artista denuncia que el espacio público fue “secuestrado” para limpiar la estética visual de las sedes mundialistas bajo un criterio corporativo que ignora las leyes locales.
La FIFA bajo la lupa de la opinión pública en EE. UU.
El escándalo ha desatado una ola de indignación entre las organizaciones de derechos civiles y los colectivos de artistas en Texas, quienes consideran la acción de la FIFA como un acto de “arrogancia corporativa” que pisotea la memoria histórica de las minorías en las ciudades sede del torneo.
“No se puede llegar a un país y pretender que las leyes locales de derechos de autor no aplican porque se trata del evento deportivo más grande del planeta. Ese mural era un símbolo de resiliencia y orgullo para la comunidad hispana en Texas. Exigimos respeto a nuestra historia y una compensación justa por la destrucción de una obra invaluable”, afirmaron los portavoces de la defensa del muralista.
Por su parte, los representantes legales de la FIFA en Zúrich y los comités organizadores en Estados Unidos han evitado emitir declaraciones detalladas, limitándose a señalar que sus equipos jurídicos ya se encuentran analizando los términos de la demanda presentada ante la corte federal del distrito de Texas.
Con los reflectores globales apuntando a Norteamérica por el desarrollo del certamen ecuménico, este litigio por US$25 millones pone en evidencia los choques culturales y legales que surgen cuando la maquinaria comercial de los macroeventos altera el tejido social y la propiedad intelectual de las comunidades que los albergan.
