Desde el primer minuto de este jueves 16 de abril, el panorama político en cinco departamentos de Bolivia ha dado un giro radical. Con la entrada en vigencia del Silencio Electoral y el Auto de Buen Gobierno, el país entra en una fase de “enfriamiento” necesaria para garantizar que el voto sea un acto de reflexión individual y no el resultado de la saturación propagandística. Pero, ¿qué implica esto realmente para el ciudadano común y para los actores políticos?

El Fin de la Propaganda (Silencio Electoral)
El silencio electoral no es solo una pausa en los mitines. Según la Ley de Régimen Electoral, desde este momento queda prohibida cualquier manifestación pública que busque inducir el voto. Esto incluye:
- Medios de Comunicación: No pueden difundir cuñas, spots, ni entrevistas de corte proselitista.
- Redes Sociales: Aunque son espacios difíciles de fiscalizar, las cuentas oficiales de partidos y candidatos deben cesar sus publicaciones de campaña.
- Espacios Públicos: No se permiten caravanas, perifoneo ni entrega de material impreso.
“Garantizar la neutralidad del voto y el orden público mediante el cumplimiento estricto de la normativa electoral.”

Las Restricciones Civiles (Auto de Buen Gobierno)
Las gobernaciones departamentales han emitido decretos específicos que activan medidas de seguridad ciudadana conocidas como Auto de Buen Gobierno. Las prohibiciones más críticas incluyen:
- Ley Seca: Se prohíbe el expendio y consumo de bebidas alcohólicas en domicilios particulares, bares, hoteles y cualquier establecimiento público.
- Restricción de Movilidad: A partir de la medianoche previa al día de la elección, se restringirá el tránsito de vehículos motorizados (públicos y privados), salvo aquellos que cuenten con un permiso de circulación extendido por el órgano electoral.
- Portación de Armas: Está terminantemente prohibido portar armas de fuego, punzocortantes o cualquier objeto contundente, incluso si se cuenta con licencia previa.
- Actos Masivos: No se permiten reuniones, espectáculos públicos ni manifestaciones de cualquier índole que puedan alterar la paz social.

Sanciones y Vigilancia
La Policía Boliviana, en coordinación con las Fuerzas Armadas, ha desplegado unidades de control en puntos estratégicos. Quienes vulneren el silencio electoral pueden enfrentar multas económicas de hasta varios salarios mínimos, mientras que aquellos que infrinjan el Auto de Buen Gobierno (como consumir alcohol o circular sin permiso) pueden ser arrestados por hasta 8 horas y enfrentar sanciones pecuniarias administrativas.
