La Asociación de Avicultores (ADA) advierte la muerte de millones de aves por falta de alimento y el quiebre inminente de pequeños productores. El precio del pollo se dispara en La Paz y El Alto mientras se pudre en las carreteras orientales.
COCHABAMBA / SANTA CRUZ — El aparato productivo de proteína más consumido por las familias bolivianas se encuentra formalmente en estado de desastre. Al cumplirse la quinta semana consecutiva de bloqueos nacionales de carreteras promovidos por la Central Obrera Boliviana (COB) y diversas facciones campesinas, la Asociación de Avicultores (ADA) de Santa Cruz y Cochabamba emitieron un reporte conjunto calificando la situación de “catástrofe sectorial sin precedentes”.
Las pérdidas financieras acumuladas en el sector avícola ascienden a 53 millones de dólares en lo que va del conflicto, un impacto que no solo destruye el capital operativo de las granjas, sino que amenaza con desmantelar la cadena de seguridad alimentaria del país para el resto del año 2026.
El drama en los galpones: Mortalidad masiva y desnutrición aviar
A diferencia de otros sectores industriales que pueden almacenar sus mercancías secas, la avicultura trabaja con seres vivos y ciclos biológicos estrictos que no admiten pausas logísticas. El estrangulamiento de las carreteras troncales ha quebrado los dos flujos vitales del negocio:
- El ingreso de alimento balanceado: Los camiones cargados con maíz, sorgo y harina de soja (producidos principalmente en el oriente) permanecen varados en los puntos de bloqueo de los valles cochabambinos. Esto ha dejado a cientos de granjas con silos vacíos.
- La distribución de pollitos bebé: Las incubadoras orientales no han podido trasladar los animales de reemplazo hacia los galpones de engorde del occidente, rompiendo el ciclo de repoblación.
“Estamos asistiendo a un escenario desgarrador en los valles de Cochabamba y en el norte integrado de Santa Cruz. Los productores se ven obligados a ver morir a miles de aves diariamente dentro de los galpones por falta de alimento o, peor aún, a desecharlas porque no tienen cómo trasladarlas a los mataderos. El daño biológico y financiero es devastador”, reportó el liderato de ADA Cochabamba.

Asimetría de precios: Escasez en Occidente y sobreoferta ahogada en Oriente
El impacto de las cinco semanas de conflicto ha generado una distorsión de mercado crítica que golpea simultáneamente el bolsillo del consumidor urbano y la supervivencia del productor rural.
- El calvario de La Paz y El Alto: Con el eje vial Cochabamba–Oruro totalmente obstruido, el ingreso de carne de ave a los principales centros de abasto del occidente cayó en más de un 75%. Esto ha provocado que el precio del kilo de pollo se dispare en los mercados paceños, cotizándose entre los 22 y 25 bolivianos, un máximo histórico que duplica su valor promedio normal.
- El ahogo de Santa Cruz: En la otra acera del conflicto, los productores cruceños se encuentran sobreabastecidos al no poder enviar sus excedentes al resto del país. El precio en las granjas orientales se desplomó por debajo del costo de producción, obligando a vender a pérdida para intentar salvar algo de liquidez antes de que el producto perecedero se eche a perder.
A pesar de que el Ministerio de Desarrollo Productivo activó un puente aéreo de emergencia utilizando aviones de transporte militar Hércules, la medida ha resultado insuficiente. El puente aéreo logra movilizar un promedio de 15.000 a 20.000 pollos por jornada, cuando la demanda diaria combinada de La Paz y El Alto supera las 210.000 unidades.

Quiebre de pequeños productores y el peligro del desabastecimiento futuro
El aspecto más alarmante del informe de ADA es el impacto a mediano plazo. Mientras las grandes corporaciones avícolas integradas cuentan con espaldas financieras para resistir el impacto de la crisis, los pequeños y medianos avicultores —que representan el 65% de las granjas en Cochabamba— están entrando en quiebra técnica.
Muchos productores medianos han anunciado el cierre definitivo de sus galpones debido a que las deudas con el sistema bancario y los proveedores de alimento balanceado se han vuelto insostenibles. Los analistas del sector advierten que levantar los bloqueos hoy no resolverá la escasez de forma inmediata: debido al tiempo que toma la crianza y el engorde, los efectos de este vacío productivo se sentirán en las mesas bolivianas durante los próximos tres a cuatro meses, manifestándose en una oferta intermitente y precios elevados de manera sostenida.
La dirigencia de ADA concluyó con un llamado desesperado al Ministerio de Gobierno para que aplique de manera inmediata las garantías constitucionales de libre tránsito en los puntos críticos de la red vial fundamental, advirtiendo que “con el hambre del pueblo y la destrucción del aparato alimentario no se debería hacer política”.
