
El organismo multilateral identifica problemas estructurales en las cuentas fiscales, las reservas internacionales, el sector hidrocarburífero, la inflación y el mercado cambiario. El programa deberá ser aprobado por el Directorio Ejecutivo del FMI antes de entrar en vigor.
Bolivia dio un paso importante en su relación con el Fondo Monetario Internacional (FMI). El organismo anunció este miércoles que alcanzó un acuerdo a nivel técnico (Staff-Level Agreement) con el Gobierno boliviano para implementar un programa económico de 36 meses, respaldado por un financiamiento de aproximadamente $us 1.900 millones mediante el Servicio Ampliado del FMI (Extended Fund Facility – EFF).
El entendimiento, sin embargo, aún no constituye un desembolso definitivo, ya que debe ser aprobado por el Directorio Ejecutivo del FMI y está sujeto al cumplimiento de una serie de acciones previas acordadas entre ambas partes.
De concretarse, el programa marcaría uno de los acuerdos financieros más relevantes entre Bolivia y el organismo internacional en los últimos años, en un contexto caracterizado por presiones fiscales, menor disponibilidad de divisas y una desaceleración de sectores estratégicos de la economía.
“El acuerdo aún requiere la aprobación del Directorio Ejecutivo del FMI y el cumplimiento de acciones previas antes de que los recursos puedan ser desembolsados.”
Cinco desequilibrios que, según el FMI, explican la necesidad del programa
En su evaluación oficial, el Fondo Monetario Internacional sostiene que Bolivia enfrenta cinco desafíos macroeconómicos que han incrementado la vulnerabilidad de la economía nacional:
- Déficits fiscales persistentes.
- Caída de la producción de hidrocarburos.
- Disminución de las reservas internacionales.
- Incremento de la inflación.
- Distorsiones en los mercados cambiario y de bienes.
Según el organismo, la combinación de estos factores ha debilitado la capacidad de crecimiento del país, reducido el poder adquisitivo de los hogares y elevado los riesgos sobre la estabilidad financiera.
Este diagnóstico coincide con una tendencia observada en distintos informes internacionales durante los últimos años, que han advertido sobre el deterioro de indicadores fiscales y externos de Bolivia, especialmente tras el agotamiento progresivo del ciclo de altos ingresos por exportación de gas natural.
¿Qué es el Servicio Ampliado del FMI?
El financiamiento se realizará bajo el Servicio Ampliado del FMI (SAF o Extended Fund Facility), un mecanismo diseñado para países que enfrentan problemas estructurales de mediano plazo y requieren reformas económicas profundas.
A diferencia de otros instrumentos del organismo, este programa ofrece plazos más largos de ejecución y busca respaldar transformaciones institucionales, fiscales y financieras que permitan recuperar la estabilidad macroeconómica.
En distintos países, este tipo de programas suele incluir compromisos relacionados con disciplina fiscal, fortalecimiento institucional, modernización de políticas monetarias y reformas destinadas a mejorar el clima de inversión.
“El objetivo declarado del programa es restablecer la estabilidad macroeconómica y sentar las bases de un crecimiento sostenible impulsado por el sector privado.”
Reformas fiscales, tipo de cambio y sistema financiero
El acuerdo contempla un conjunto de medidas orientadas a corregir los desequilibrios identificados por el FMI.
Entre ellas figura una consolidación fiscal destinada a reducir el endeudamiento público, fortalecer la administración de las finanzas estatales y mejorar la transparencia en la gestión de los recursos públicos.
En el ámbito monetario, el organismo respalda las recientes medidas del Gobierno para avanzar hacia un régimen cambiario más flexible, fortalecer la política monetaria y reconstruir las reservas internacionales, uno de los indicadores que más presión ha registrado durante los últimos años.
El programa también prevé reformas para adecuar la regulación bancaria a estándares internacionales, reforzar los mecanismos de prevención del lavado de dinero y promover un entorno más favorable para la inversión privada mediante mejoras en productividad, competitividad y lucha contra la corrupción.
El acuerdo busca movilizar más de $us 5.000 millones adicionales
Más allá del financiamiento inicial de $us 1.900 millones, el FMI estima que el programa podría facilitar la llegada de al menos $us 5.000 millones en recursos externos adicionales durante los próximos tres años.
Según el organismo, estos fondos provendrían de instituciones multilaterales como el Banco Mundial, el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) y otros organismos de desarrollo que habitualmente coordinan su apoyo financiero con programas respaldados por el FMI.
Para los analistas, este tipo de acuerdos suele actuar como una señal de confianza para otros acreedores internacionales, ya que implica que el país adopta un programa de estabilización sujeto a revisiones periódicas y metas de cumplimiento.
Un acuerdo clave para la economía boliviana
Aunque todavía falta la aprobación formal del Directorio Ejecutivo del FMI, el anuncio representa un hito en la estrategia económica del Gobierno para enfrentar un escenario marcado por restricciones fiscales, presión sobre las reservas internacionales y menor dinamismo del sector hidrocarburífero.
La eventual implementación del programa abrirá una nueva etapa para la política económica boliviana, en la que el cumplimiento de las metas acordadas con el organismo internacional será determinante tanto para acceder a los recursos comprometidos como para recuperar la confianza de los mercados y de los organismos multilaterales de financiamiento.
